sábado 20 de marzo de 2010

Apocalíptico accidente en la terminal

Hoy he tenido varios sueños, tan solo en esta misma noche. Pero aún hay más...


Ella.

En el primero de ellos el escenario se desarrolla en una versión distorsionada de mi universidad, el Instituto Tecnológico de Minatitlán (ITM).

Mi escuela es muy grande y me gusta, no es la gran construcción como los politécnicos y universidades más reconocidos del país o del mundo pero tiene todo lo necesario para volverla un submundo de juventud, aprendizaje y tecnología; debe ser por eso que en mi sueño aparecía como un complejo enorme donde uno podía nacer, crecer y morir.

Hay dos chicas que me gustan, y de alguna manera una logró colarse en este sueño causando un impacto que no me esperaría del todo. Ella es muy bonita e idealiza muchas cosas que yo desearía tener para mi persona, he de decir que me fascina mucho cada vez que la veo. Hasta donde he podido ver, ella no tiene novio.

Sin embargo, en mi sueño me di cuenta de que ella tenía un novio, y se veía que lo quería mucho; me frustré un poco al verlos porque yo quería (quiero) lograr algo con ella, sin embargo me estoy preparando para ello, pero me frustraba ver que alguien se me había adelantado.

Los comencé a seguir para ver qué tipo de relación era, y ver las oportunidades que tenía de tomar partida en el asunto. Los seguí por el interminable tecnológico hasta un campo. (Para escenificar mejor esto, diré que durante todos mis trayectos por el tecnológico, los lugares siempre estaban rodeados de gente, no como en la India pero sí se podían ver varios individuos caminando o socializando en algún lugar). El campo tenía césped, debía ser para jugar fútbol o atletismo.

Ahí los vi: tomados de la mano y quienes aparentemente debían ser sus familias, creo que se iban a casar, sino es que ya lo estaban, y tampoco me gustó ver eso. Ella siempre estaba feliz con él y él se veía serio, mientras yo me decía una y otra vez en mi mente que yo era el que debía estar ahí, ese era mi lugar; había sido vencido por alguien a quien yo consideraba "menor".

Al estar cerca, vi cómo todas las personas se hicieron más altas; no digo "agrandar" porque agrandar implica que crezcan en todas las dimensiones, pero sí noté que todas las personas crecían y me miraban hacia abajo. Resolví que esto pasaba en los sueños o en la mente de alguien cuando tenía un complejo de inferioridad, yo los estaba viendo crecer y crecer, pero en realidad lo que ocurría era que me estaba sintiendo menos, y por lo tanto, haciendo menos.

Nunca entendí por qué ocurrió eso; digo, es verdad que me gusta mucho esa chica, que deseo estar con ella y varias veces me he dicho que debo apurar mi plan antes de que alguien se me adelante, pero sé manejar la situación. No me siento perdidamente enamorado ni la veo como a aquella musa por la que entregaría mi alma y mis deseos por verla sonreír una vez. Aún si alguien la llega a conquistar antes que yo, no me agradaría nada la idea, pero sabría manejarlo, porque mis filosofías han cambiado y me han hecho lo suficientemente fuerte para asumir una pérdida así.


Apocalíptico accidente en la terminal.

Sin despertar, ya me encontraba deambulando el submundo del ITM como un alma que divaga errante sobre el que alguna vez fue su terreno.

Me encontraba con alguien; estábamos caminando muy de prisa en la estación del ITM. El ITM no tiene en realidad estación de autobuses pero este tenía una tan enorme que entraban autobuses de primera y de segunda, una expresión de la admiración y potencial que siento y veo en mi tecnológico.

Subíamos unas escaleras de caracol muy pequeñas y llegamos a un segundo piso. En realidad debía ser el primero, puesto que había una puerta que daba paso al exterior, donde había una calle. Era una puerta grande y ancha, salimos por ella y vimos varios carros estacionados, eran de los aclimatados. No recuerdo quién era la persona con la que iba; quizá era aquella alma amiga con la que me encuentro a veces en algunos sueños, o quizá alguien en concreto que ya olvidé, pero ahí estábamos, los dos a fuera.

Habíamos unas cuantas personas a fuera esperando (o viendo) los autobuses. Me encontraba viendo a alguna parte del escenario; de pronto, no sé cómo llamarlo, pero ocurrió en ese punto de nuestra vista donde no está enfocada nuestra visión. Quiero decir, si vemos al frente y enfocamos un objeto, veremos que los objetos de alrededor se vuelven borrosos (pierden enfoque) o desaparecen, no sé cómo diablos se llama a esa zona. Bueno, en ese lugar, comencé a ver chispas. Debía ser a unos 4 metros lejos de donde estábamos parados (la gente).

Dibujé un croquis o diagrama o plano en paint que ahorrará varios párrafos de descripción ambigua:

Varios carros estacionados, unos en frente, unos al lado, otros más allá. El terreno no era peligroso así que salimos.



La explanada grande de arriba es el terreno exterior donde estaban los autobuses estacionados.
El terreno grisáceo inferior es el interior de La Terminal, con techo, bancas para esperar los autobuses, quizá casetas de cobro y mucha gente transitando por allí.
Se puede ver la escalera de caracol en la esquina inferior derecha, viniendo aparentemente de algún subsuelo donde también habría actividad, o algún camino al ITM.
Las elipses cian (azules alienígenas) son los autobuses estacionados.
Los puntos azules somos la otra persona que estaba conmigo, y yo. De hecho yo soy el de más abajo y la línea azul que está cerca es el lugar al que mi mirada se dirigía.
El punto rojo es el lugar de donde salían las chispas.
Los cuadros grises son barreras de concreto, supongo que para servir de andenes a los carros.

Estaban saltando muchas chispas pequeñas y muy luminosas, como un géiser, pero sin tanta potencia ni abundancia. Las chispas comenzaron a saltar por todos lados. Claro, yo todo lo veía desde aquel punto sin enfoque y no le presté más atención que la que mi curiosidad le pudiese brindar. Un puñado de chispas logró saltar alto y llegó a colarse en la parte de abajo del carro de mi derecha (el de más abajo en el plano), haciendo contacto con alguna pequeña fuga de gas o circuito descubierto, y ocasionando que este explotara violentamente; su inmediata explosión llegó hasta el autobús de al lado, contagiándole las llamas y haciendo que éste explote también.

Los acontecimientos fueron tan rápidos que en un momento veía las chispas alzarse, en una fracción de segundo el primer autobús estaba comenzando a estallar y en otra fracción de segundo ambos autobuses estaban reventando frente a nosotros con vehemencia.

Vi la explosión salir del fondo y hacer que se desprendieran los armazones de los autobuses y volaran a unos metros de distancia. Un segundo, o quizá menos, debió haber tardado todo eso en concretarse. El sonido fue igual que la explosión: brusco, fuerte, rápido, inesperado y muy estremecedor. Las personas que estaban cerca comenzaron a gritar y yo me cubrí un poco la cabeza con mis brazos, agachándome un poco, mientras otros cuántos lo hacían.

Era de día, estaba nublado.

Estaba conmocionado, era la primera vez que presenciaba un accidente de este calibre, y no en las noticias ni cruzando la calle, sino a unos metros cerca de mí.

La escena no había acabado ahí, solo había durado un par de segundos.

La explosión de esos dos autobuses y las partes quemadas que habían salido volando habían llegado a los otros autobuses estacionados más atrás de ellos, los cuáles comenzaron a explotar igual de violentamente que los primeros, pero al ser más se oyó un estruendo más fuerte.

Quizá la explosión y las partes volando se asemejaban a los efectos delas películas de acción, puede ser, pero el impacto y el miedo que generó en los que estábamos allí NO eran como ver una película, eran una experiencia muy macabra; comenzaba a percibir lágrimas y pánico e incredulidad en los demás, e incluso en mí, que me mantengo más firme ante este tipo de acontecimientos, estaba cubriéndome de que no me cayera nada, pero incapaz de creerme que una tragedia así estuviese ocurriendo, en el fondo quería llorar por los que hubieran muerto, pues no sabía si en los autobuses había gente esperando o estaban vacíos.

El humo de los primeros autobuses comenzaba a salir, pero tardó lo suficiente como para que pudiésemos ver a los otros estallar con una fuerza brutal y provocando corrientes de aire por la fuerza que provocó la energía que se despidió en el proceso.

Debían haber transcurrido ya 3 o 4 largos segundos desde que inició todo, ¡porque sí, fue muy rápido!, no hubo espera, paciencia o misericordia para nada ni nadie, no hubo intermedios de calma, fue una explosión violenta seguida de una más violenta, 5 segundos sería exagerar.

Dibujé 4 autobuses calculando espacios y distancias, pero bien pudieron haber más, que no pude ver por las barreras de concreto que los cubrían.

La segunda explosión de autobuses bastó para fulminar a varias personas que estaban cerca. En el mapa se puede ver, entre los grupos de 4 y 5 autobuses, un punto verde, era Erick, un compañero de grupo del ITM, iba caminando por ahí cerca de otras pocas personas que deambulaban.

Al reventar el grupo de cuatro autobuses, la explosión y el impacto llegaron a donde estaba él y lo aniquilaron, junto con todas las personas que estaban cerca. A pesar de que me estaba protegiendo el rostro, pude ver sin problemas cómo las olas de fuego alcanzaron a todos con una fuerza tan devastadora que lo hicieron elevarse sobre el suelo, mientras él gritaba.

Aún tengo las imágenes en mi cabeza: él vestía sus habituales jeans de mezclilla azul oscura y sus camisas de cuadros. Cuando el fuego lo alcanzó y el impacto fue elevando hasta alcanzar unos 2 metros sobre el suelo, lo oí cómo gritaba: primero se trató de un grito normal, el que causaría cualquier impacto, como en una montaña rusa o un salto en bungee; sin embargo, a medida que se elevada y después caía, su grito se fue volviendo más y más agudo, como un chillido de un animal torturado; era como si por dentro todos sus pulmones y órganos comenzaran a reventar, o quizá lo estaban haciendo, no lo sé. A pesar de mi miopía pude ver su expresión de dolor, y su grito de impacto que pronto se convertiría en un sonido de criatura retorciéndose.

Cayó al suelo, sin vida.

No lo podía creer; en el fondo quería llorar. Imaginaba los titulares de mañana y los próximos días, dando los datos de la explosión y la cifra de víctimas, pero ninguno sabría todo lo que ocurrió en realidad.

Todos estábamos aterrorizados y conmovidos, incapaces de movernos. Y el evento, que en principio parecía un accidente, ahora parecía ser dirigido por alguna entidad quien buscaba la forma más atroz de hacer una destrucción.

Alguna gente, después de ver aquella escena, quería comenzar a escapar, pero no pudieron avanzar un paso si quiera por dos razones: por el shock en el que los había dejado tal sucesión de acontecimientos, y porque después de esas infernales explosiones, las llamas y la energía se pasaron a los carros demás al fondo y los hicieron reventar también.

Una tercera explosión se dio en lo que sería el segundo 8 o 9 de la historia; ahora eran más autobuses, y más al fondo. Las explosiones simultáneas se oyeron y se sintieron a donde estábamos, era demasiado para tan poco, nos había agarrado a todos por sorpresa. Las explosiones parecían continuar. Unos se comenzaron a meter a la terminal para estar más a salvo, y yo estaba por hacerlo, cuando le dije:

-¡Espera!

Razoné en que si aquellas apocalípticas explosiones seguían como lo habían estado haciendo, iban a entrar al a terminal, llena de aparatos electrónicos y objetos inflamables, matando sin dejar escapar a todos los que estuvieran allí. Nos quedamos, pues, afuera, donde estábamos lejos de objetos peligrosos, y si los primeros autobuses no lograron hacernos daño, entonces nada lo haría.

Estaba a la expectativa. En otro segundo ya no lo estaba; vi público y cámaras, no sé si había llegado la prensa y los mirones, o si todo eso estaba ocurriendo dentro de mi mente (dentro de mi mente mental).

A veces, en mis sueños, veo las repeticiones de lo que ocurrió; no sé si esta vez fue una de esas repeticiones, o si alguien con su cámara lo había captado y ahora yo tenía la oportunidad de presenciarlo otra vez. Pero fue muy real, las explosiones y el miedo se comenzaron a sentir de nuevo.

Nos vi a todos otra vez, viendo a los autobuses, yo venía nuevamente a donde me encontraba viendo al inicio, la tira marcada por la línea azul, pero ahora tenía la oportunidad de no ver allí, y voltear a ver cómo es que había ocurrido todo:

Un sujeto se quería tomar una foto en los autobuses y se colocó cerca de donde estaban los dos primeros autobuses; se le puede ver en el dibujo como un punto negro situado en medio de los dos autobuses, un poco en frente. Otro sujeto que estaba cerca de quien estaba conmigo tenía la cámara.

Acordaron tomarla de una forma extraña, para que saliera muy espontánea la foto. Atención: quien iba a tomar la foto, tenía que arrojar la cámara hacia al frente de forma que el botón para tomar la foto cayera del lado del suelo, y por el golpe se diera el click para que saliera la foto. Idealmente sería una forma original de hacerlo, pero llevado a la realidad era probabilísticamente casi imposible. Sin embargo el sujeto aventó la cámara.

La arrojó calculando que cayera entre los dos. Vi cómo la cámara voló hasta caer en medio de ellos, donde está situado el punto rojo en la imagen. El flash se disparó, o al menos pareció dispararse, pero el golpe en el suelo había dañado la cámara, ocasionando que se rompiera y unos golpes eléctricos se produjeran dentro de ella, visibles a través de las fisuras de la cámara. Esos fallos eléctricos se tradujeron en chispas que parecían inofensivas, sin embargo, por alguna razón esas chispas se hicieron más y más fuertes, y pasaron de brincar como gotitas fuera de la cámara hasta volverse el géiser de chispas que ahora podía ver frente a frente. El chorro de chispas se dirigió al carro derecho y la explosión comenzó su repetición: pude ver las dos explosiones, y a Erick morir nuevamente, igual de lastimero sin que por ser repetición se atenuara sentimiento alguno.

No recuerdo qué ocurrió después.

Me desperté con miedo, viendo mi cuarto a oscuras y teniendo un miedo incontrolable, como ocurrió después de mi encuentro con Tense. Me sentía muy receptivo: cualquier sonido, sombra o movimiento bastaban para engendrarme varias ideas sobre cosas ilógicas.

En un acto de valentía me levanté a apagar el ventilador: sin ese ruido podría concentrarme más en los sonidos: absolutamente cualquier sonido que se produjese estaría sometido a toda clase de pruebas y sospechas por mi parte. Mientras me levanté vi mi par de mancuernas junto al ventilador, y adoptaron la forma de un hombre muerto tirado, el resultado fue un pequeño susto que apenas y duró para existir.

Ya con el ventilador apagándose, di un vistazo muy rápido a todo antes de volverme a acostar; tenía miedo de cerrar los ojos, de modo que por más sueño que tuviese me puse a inspeccionar con avispada menticulosidad todo lo que había en mi cuarto.

Acabé por volverme a dormir.

Tuve dos o tres sueños más, todos terroríficos y con una temática de "es el final". Había uno, no recuerdo si se dividía en dos partes o es que fueron dos sueños distintos, pero recuerdo que me situaba en un cuarto, era de noche en ambos, estaba con varias personas conocidas y mi padre. Oscuridad, incertidumbre. Quisiera poder volver a traerlo a la mente, pero es que estaba demasiado cansado y con sueño en la madrugada como para levantarme a escribir todo y en la mañana igual seguí cansado, escribí todo lo que pude y luego me metí a bañar porque tuve el día lleno de compromisos (los sueños fueron ayer, sábado, pero hasta hoy domingo pude continuar escribiéndolos).

Es una lástima que no recuerde nada; su contenido no era de lo más peliculesco como los dos primeros que acabo de narrar, era más bien terror psicológico, pero seguro que hubiera tenido sus buenos párrafos.

Después tuve otro tercer sueño en que mi perrito Rey moría, atropellado por un carro; remanentes de los muchos carros que han estado pasando las noches anteriores.

Pero lo que verdaderamente me conmocionó ya está narrado. No sé qué mensaje es el que debo entender con estos sueños, pues no es casualidad.

Durante meses no he tenido ninguna pesadilla, según yo porque he estado luchando firme y valientemente contra mis problemas, sin embargo hace algunas noches, digamos unas 4, tuve un sueño en el que era perseguido por El Ente, después, uno o dos días, otro; no recuerdo cuál fue primero, pero en uno era una clase de robot negro gigante, en otra era un Hitler, es decir, NO Hitler, sino UN Hitler, una versión de Hitler que no tenía nada que ver con él.

Al igual que con Tense, hablamos de no tener ninguna pesadilla (o al menos no alguna significativa) durante meses, y luego contar con la aparición de El Ente buscándome, mientras me hallo indefenso, para luego despertar con miedo de la sombra más pequeña, sin saber por qué; y es que hasta el momento en que escribo esto, domingo en la noche, no sé a qué se debieron esos sueños. Me están enviando un mensaje y necesito saber cuál.

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