Nos encontrábamos en un templo de los de cielo raso alto, con una fachada algo budista: la combinación de colores y el pasto en las afueras.
Sebastián estaba conmigo, enseñándome a tirar golpes, diciéndome cómo debía de hacerlos, cuándo y con qué fuerza. Llegó entonces la razón por la que Sebastián me estaba preparando: un sujeto rubio, alto y con una musculatura formidable; cualquiera que lo viera diría que es Ivan Drago, de Rocky IV, pero el nuestro poseía unos ojos que inspiraban desgracia y destrucción, mirando con mucho odio a su enemigo.
Comenzaron una pelea, pero no de box, aunque el estilo lo tuviera, sino de golpes. Ambos comenzaron a darse con ganas y rabia, se podía apreciar la fuerza con que tiraban los golpes y el impacto con que eran recibidos. Aquel peleador agarraba a Sebastián con furia y en veces lo azotaba al piso. Finalmente, antes de acabar el combate, el sujeto tomó fuertemente a Sebastián, dio un salto enorme con él y lo azotó en algo que estaba a lo alto del altar del templo: una cacerola gigante que miraba a las bancas de donde debería estar la audiencia; mas, Sebastián quedó en la parte de atrás, atorado y con la pelea perdida. Su estado físico o vital nunca lo llegué a conocer.
"Drago" se retiró por la otra entrada del templo y se marchó. En mí se generaron una serie de sentimientos violentos, miré en su dirección con una mirada muy negativa y dirigí muchos pensamientos furiosos hacia su persona. Aquel Ivan Drago volvió, como atraído por mis pensamientos y proclamó con un tono bestial: "¡¿quién se atreve a retarme?!". No temí ante sus rugidos y me mostré (en realidad era yo el único huésped que el templo albergaba, pero sospecho que aquel monstruo se guiaba por las vibraciones existentes.
Era ahora mi turno de pelear.
Él venía hacia mí, confiado en su dominante cuerpo.
En la clase de peleas que se entablaron conmigo en aquella dimensión el enemigo me rodeaba y se acercaba lentamente a mí, preparándose para dar un golpe mortal, y es que aunque yo mostrara mucho la debilidad física que tenía, eso no era impedimento para que los golpes fueran más piadosos. Yo estaría siempre alerta, mirándolos de frente y entablando guardia, tanto para dar un golpe lo mejor que diera como para resistir los que recibiere. La mayor parte del combate consistiría en estar atento al enemigo y muy alerta cuando esté cerca. Habían veces en que tardaba mucho tiempo escondido y lo retaba a que se enfrentara hacia mí, que lo quería ver aquí peleando y no allá escondido. Rara vez él daba un golpe o yo lo intentaba asestar, pero siempre logramos esquivar los que nos llegaban.
Ya no estábamos en el templo, ahora era en la calle que está frente a mi casa. Él muchas veces se escondía de mí en el monte que está del otro lado de la calle y tardaba varios desesperantes segundos en aparecer. Generalmente se le podía ver como un armiño amarillo oculto entre algún cúmulo de monte y luego volvía a su forma humana y comenzaba a acercarse.
Noté por unos cadáveres que, para esconderse, se había transformado en armiño y había matado a su pareja armiño para después abandonar el cuerpo que tenía, dejar los 2 cadáveres y seguir; y los vi, juntos, como si estuvieran durmiendo, pero ya no despertarían para poder verse como en los días anteriores.
Tiempo después de la pelea, pero sin detener el combate, me encontraba aún combatiendo con aquel ser, pero su forma era ahora un negativo Apollo Creed: color muy oscuro, mirada diabólica (expresando los mismos deseos de dolor y muerte que Ivan Drago); me atrevo a sostener que los dos eran el mismo ser, pero presentado en una faceta dual.
Realmente no sé por qué fueron esos dos personajes los que aparecieron en mi sueño, ya que la saga de Rocky no ha tomado un papel relevante en mis pensamientos en lo que respecta a estos últimos tiempos. De hecho, me parece recordar que en el sueño yo no los tomé como Ivan Drago ni Apollo Creed
Tiempo después era un negro maldito igual de musculoso. Fue el mismo ritmo mortal de pelea, el mismo juego y los mismos miedos. Yo seguí con la misma técnica de estar siempre alerta, aunque en mi mente de mi mente estaba seguro de que un golpe con todas mis fuerzas no le haría nada. Lo que creo es que eso fue sólo una sugestión dentro de mí, y que por el contrario, si hubiese sido más positivo, tal vez las cosas hubieran sido distintas, pero lo que protejo es que fui lo más positivo que pude, pues nunca tuve miedo como otras veces, y no huí, claro que no, esta vez lo reté, afronté mis incapacidades.
Después el cielo de puso muy oscuro y una nube negra comenzó a formarse en lo alto, pero sobre la cabeza del Apollo Creed Maldito, comenzó a expandirse y, cuando apremió el macabro cielo casi en su totalidad, un terrible trueno y rayo cayó fulminando de luz por unos instantes el panorama. Apollo aclamó: "¡Ahí está, El Venado me envió la señal!", entendiéndose por "El Venado" a quien le daba todo ese poderío impositivo.
Era hora de matarme.
Poco tiempo pasó y ambos nos cansamos de seguir el mismo juego de esquivarnos nuestros golpes hasta que gradualmente dejamos de pelear. Cada uno partió por su rumbo. Yo me dirigía hacia una dirección, no recuerdo a qué. Sentí cómo Apollo me llamaba: antes de partir los dos, murmuró, casi como si no quisiese que lo escuchase, que tenía que decirme algo; volví en su búsqueda para preguntarle qué era.
Desde lejos lo vi en su casa, vestido con unos lentes negros y ropa casual, blanca con algunos adornos coloridos en el frente: comparé el Apollo de hace rato con el actual y noté que, por más endemoniado y fuerte, era un agente reprimido, reprimido por su hermano mayor, un poco más alto, negro, fuerte y catastrófico que él.
Le dije que me dijera lo que debía decirme. Me llevó apresuradamente hacia abajo en la esquina de mi cuadra, era de noche y estaba lloviendo; nos pusimos por en medio de la calle, donde dobla la curva para continuar y él pegó su oído al concreto concentrándose, después me dijo que fuera rápido y escuchara: yo no sabía qué podía oír teniendo yo un oído común y corriente pegado al concreto de una carretera en un día en que las gotas de lluvia obstruían el sonido que se supone me debía llegar desde la casa que estaba cerca, en la que mi hermana estaba metida con otras entidades. Aún así lo pegué y pude escuchar algunos murmullos.
Mi hermana salió de aquella casa platicando con algunas entidades y se fue de paseo alejándose de mi vista. El negro me comenzó a hablar en secreto, temiendo que su hermano, que estaba a unas casas de donde nos encontrábamos, lo oyese. Con su tono de voz y sus gesticulaciones me dio a entender que la información que me estaba dando era peligrosa y no debía yo decir a nadie lo que sabía, ni mucho menos por quién lo sabía.
Me reveló que su hermano la planeaba secuestrar.
Hubo una movilización: por varios motivos cada uno tenía que ir a cierta parte, cada uno a lo suyo, pero después, encontrándome yo alejado del negro y ansioso de la verdad, localicé a Apollo y me dirigí hacia él a pedirle más detalles. Me dijo que al principio, su hermano planeaba raptar a su novia (de Apollo) y le pregunté que por qué no hacía algo (pues era su novia después de todo) y me contestó que su hermano aún estaba decidiendo a quien raptar, que no estaba muy seguro de su víctima. No le cuestioné más, a pesar de que aquella respuesta no era explicación ni justificación para que no protegiera el bienestar de su propia novia.
También me dijo que un carro pasaría en la carretera por el 60 (no sé si se refería al kilómetro sesenta o a otra cosa, realmente percibí muchos significados) y la iban a agarrar; es decir, el carro (sospeché que sería en uno negro, blindado y polarizado, pero tales no rebasaron su nivel de sospecha) pasaría por donde caminaría mi hermana, la agarrarían y meterían de inmediato y proseguirían como si nada hubiera pasado, pero con mi hermana adentro.
Recordé que mi hermana ya se había ido y yo no sabía qué hacer.
Desperté, sentí el amanecer, me levanté y vi en el reloj las 9 de la mañana. Planeé bloggear directamente, sin anotar todo primero en la libreta de los sueños.
Esmeralda ha salido a Chinameca a ver a mi padre, me pregunto con qué se encontrará en el camino.
1 hora después de que desperté, llamé a al celular de mi padre y le pregunté si mi hermana estaba ahí y me dijo que sí y le comenté que había soñado que planeaban secuestrarla.
Más tarde recibiría una llamada suya diciéndome que mi hermana ya venía en camino y que dejara de soñar cosas feas. Actualmente mi hermana está durmiendo en la cama, pues ayer se desveló descargando videos.


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