viernes 12 de enero de 2007

Terror en Chernobyl

La vida de todos era muy feliz, inclusive la mía. Cierto día, en la planta nuclear donde trabajábamos, un conocido hacía pruebas con materiales radiactivos en varios lados para acelerar un proceso.

Puso una plasta en donde yo trabajaba y todo salió mal: la tierra empezó a temblar como el poder de dios Earthquake de Artemisa del juego Age of Mythology que hacía que todas las cosas se movieran estrepitosamente. La alarma roja sonó y todos comenzaron a huir. Yo me había salido por la ventana y veía el fuego de una quimera por todas partes. Recordé que mi SiN se seguía cargando adentro y quise recuperarlo, volví a brincar la ventana, lo tomé y cuando me disponía a salir el techo se me vino encima con un torrente de material radiactivo que me cayó en la cara como cubetada de agua.

Sentí mi cara quemarse, pero no perdí tiempo para salir y huir.

Nos vimos todos en el reactor al día siguiente. Vi mi rostro en el espejo: las heridas eran como la trenza de mi madre: color cobrizo. Estaban así por la incineración y por la radiación.

Cuando estuve de nuevo frente a la escena de la tragedia, con mi SiN roto pensé: "hubiese o no hubiese ido, esto no iba a funcionar, pero seguramente no estaría con vida para oírlo".

Me sentí tan mal con mi rostro, esas horribles marcas de por vida eran feas. Mi hermana sólo traía una en el cabello que parecía trenza (sí: una cicatriz en su cabello que parecía trenza).

En las noticias y medios seguido se destacaba el accidente de Chernobyl.

Toda la ciudad (la colonia) estaba inundada (de agua, no sé por qué) y sus casas rodeadas de agua la hacían ver tal cual Venecia. Teníamos que cuidarnos de una anaconda gigante que rondaba por mi casa, y de la que en un momento me salvé por no moverme.

Tenía la cara deforme y el cuerpo intoxicado.

Me recuerdo como el estúpido principal que provocó eso, pero no logro situar mi contribución para tal cosa.

Ahora iba en un coche y tomé una carretera por detrás de ese "collage de colonia"(sic). El reactor está donde se supone mi primaria, pero a la vez detrás de la calle principal de la colonia Santa Clara, en Minatitlán.

Un policía nos detuvo y después de algunas palabras entre ambos nos dejó ir. Avanzamos y luego volteamos a ver lo que supusimos sería un agente que nos miraba para vigilarnos, pero en lugar de ello vimos a un ganso. Yo lo sabía: era una ilusión, como una hipnosis que nos puso el lugar para que creyéramos que ese ganso era un oficial.

Me encontraba solo, lleno de miedo y frente a la niebla de Silent Hill, sabiendo que frente a mí había un pueblo lleno de muertos en vida.

Lo visualizaba: la colonia aparentemente deshabitada, con un aire de soledad, pero impregnada de aire radiactivo, en el que sus habitantes eran seres manipulados por alguna mente y sólo sabían atacar a quien no era de ellos.


Me levanto y el largo sueño comienza a borrarse de mi cabeza. Pienso y siento que hay un asesino en la oscuridad de mi casa y temo. Me levanto y veo las 6:00 AM en mi reloj. (sic)