Remitiéndolos al relato de Primer Terrible Choque, les aconsejo lean el primer párrafo con que ahí se empezó.
ahora tal está perdida con escasas probabilidades de que la encuentre.
Escasas pero existentes. Di con ella ayer en la noche buscando algo que nada tenía que ver.
Al parecer, en la crónica pasada logré implantar muchos detalles de modo que en la transcripción que tenía en mi libreta no había mucha diferencia.
El texto escrito en mi libreta contradice a las palabras recitadas de "tuve ese sueño hace poco más de un año", puesto que, posteando un 'jueves, septiembre 08, 2005', mis apuntes tienen el que se ve abajo al inicio. Algunos detalles los omití y o incrusté infielmente y otros los describí mejor que cuando tenía fresco el sueño, son palabras que surgieron de la reflexión tales como cuando reflexioné en que viajaban personas de todas las clases y etnias.
Aquí la transcripción:
Domingo 27-03-05
Hoy tuve otro sueño, no sé si este será otra de las revelaciones que desde pequeño me acosan, pero de una u otra forma, estoy intrigado y es por eso que me he decidido a escribirlo.
El carro iba a arrancar, su salida era a las 6:30 y el conductor ya tenía algo de prisa. De repente sentí un arranque duro por parte de él, el carro había arrancado bruscamente y creo que yo era el único que lo sentía. En la primera calle estuvo a punto de arroyar a un niño que venía con sus otros hermanitos más chicos y su madre, pero en un movimiento inexplicable el conductor sólo los pasó rozando. Dio la vuelta de la calle 7 a la calle 6 por la parada e incrementó su velocidad. Para cuando llegó al primer tope había pasado algunas paradas de gente que ni chiflándole habían conseguido detener el carro.
El autobús aceleró aún más la velocidad y yo no sentía miedo, sino emoción. Es así, pues, que cuando el carro en una bajada omitió la parada de una señora, yo comencé a comparar la velocidad del carro con los galopes de los caballos de Gengis Khan, o las rápidas hordas de los míticos pre-camellos Dratzakaja y dije "¿cómo pueden creer los humanos que pueden acabar con estas hordas a fuego de soldador?" y, cuando recién terminaba de decir eso, antes de llegar al parque que está junto a la capilla, el carro resbaló y en cuestión de milésimas de segundo se metió en el monte. Yo salí disparado por una ventana abierta y llegué ileso a la hierba húmeda y el lodo de la zona vertical del monte junto al parque.
Sentí el impacto pero no ningún dolor, estaba fuera de sentido, acostado, volteé a ver a todos lados buscando al carro y vi que en el campo grande que está muy lejos de la iglesia, en el otro monte, el carro seguía rodando hasta que cayó.
Yo presentí que todos habían muerto, pues no sentía vida a mi alrededor: ni un pájaro, ni los señores y la señora que habían pedido la parada, ni ningún vecino que saliera a ver, y los árboles estaban estáticos cual si viento no soplara sobre ellos.
Era como estar en un desierto: únicamente y a medias se siente la presencia de uno. Cuando me arrastraba para subir, titubeando: "¡¿y el carro?... ¿y el carro?!" sentí aquel lodo tan resbaloso en que me hallaba, y sentí el agua tan resbalosa que habría apoyado a la destrucción del carro. Era obvio que la noche anterior había llovido, y con fuerza, ya que el día no era claro ni soleado, sino que se observaban nubes grises y cargadas de agua tapando al sol. Sentía miedo y soledad a mi alrededor. Me pareció estar frente a frente con la muerte.
El suelo era tan resbaloso que cuando decidí caminar por la acera del parque, tenía que ir deslizándome y zigzagueando. Quería llegar hasta aquel campo donde el carro yacía, no sentía vida en kilómetros, y era por eso que quería cerciorarme que nadie se encontrara sufriendo. El carro estaba ocupado a tal punto que quien se subiera tendría que ir parado.
Caminaba lento, me sentía entumecido y, desperté.
Me resulta fascinante cómo es que hay tantas coincidencias, y no me refiero a los hechos, sino a 'intenciones' de explicar algo que creía ya en mi subconsciente. Esto es una prueba irrefutable de que escribiendo se sacan a flote muchas cosas que se creían perdidas, y es que ahora que encuentro estos textos, no creí que mis errabundas memorias fueran clareándose relucidamente hasta ser una imagen de lo que sentí.
Quizá sean cosas de escritores, pues me he dado cuenta en varias ocasiones que quienes tienen más inclinación a escribir piensan de distinta forma de lo que son fluidos con las palabras. En mi caso observé que puedo sacar recuerdos profundos escribiendo, pero quizá en otras personas sea hablándolo mucho.
Los hechos están.


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