viernes 5 de mayo de 2006

Los Tótem

Hoy tuve un sueño algo misterioso al que razón no le sitúo hasta el momento. Ocurrieron una serie de hechos fuera de lo común y que no conciernen al sueño, que son los que no me haré cargo de relatar.

Era en la casa de mi abuela, que como siempre, no la soñé igual a como en realidad es.

Todo se desenvuelve en la noche, una noche sin luna ni estrellas, carente de las lámparas de la ciudad, en la que la razón por la que podíamos ver las cosas era una luz que no provenía de ningún lado y mantenía impregnada la morada.

Hay dos entradas en la frente de la casa: una chica que casi nunca se abre y otra grande por donde entra el carro y que se usa como entrada; separadas la una de la otra por un espacio de alrededor de 3 metros.

En donde la entrada corta se hallaba ninguna puerta y, en cambio, unas escaleras de barro que empinaban hacia una casa también de barro orientada de tal forma que se miraba frente a frente con la casa de mi abuela, pero la casa de barro veía desde más arriba por estar situada unos dos metros por en cima del suelo, y sobre una colina de barro duro igual que ella, situación que dejaba en desconcierto a la casa de mi abuela, pues descontinuaba su calidad.

Aquí un dibujo malhecho en paint. Salió desproporcionado; la casita de barro no es tan voluminosa y las proporciones de la casa de mi abuela son demasiado chicas, como lo deberían ser las de la de barro.



La casa era pequeña y tenía dos cuartos, pero lo suficientemente espaciosa para que en el área grande cupiéramos mi padre, mi hermana, un asesino y yo, además de un espacio donde sin problemas cabrían 3 hombres.

No recuerdo hacia quién se empuñaba el arma del asesino, pero de alguna manera fue evadido y muerto... por mí.

Había que esconder el cuerpo y las dos personas que estaban conmigo hicieron que quedáramos en un acuerdo: el piso de barro de la casita sería su última vivienda.

Comencé a excavar una enorme fosa y exageré al hacerla de tal forma que bien pudimos albergar cómodamente a otros difuntos.

Cuando la cavidad llevaba 50 centímetros de profundidad, un nauseabundo olor a desperdicio y vinagre fuerte invadió el cuartito.

Culpamos al cadáver pero yo no estaba muy seguro del todo, por lo que cavé más a prisa.

Cuando quitaba tierra en una esquina, se descubrió otro hueco pequeño, un pequeño sector subterráneo cubierto de aire. Vi al culpable del olor: un niño perro casi recién nacido, enterrado.

Medía unos 30 centímetros de largo y estaba descomponiéndose, pero su putrefacto ser era de color verde y grasiento. Lo veía y era un niño, pero al mirarlo con más atención divisaba que era un perrito, y después de parpadear nuevamente vi a un niño. Realmente no puedo decir qué era.

Su rostro estaba pasmado, como el de una momia: ojos cerrados como si en un sueño profundo se encontrara, pero la boca abierta lucíase cual si estuviera gritando o llorando.

Y ahí yacía ese hediondo cuerpecito, verdoso como el liquen y grasoso como si estuviera bañado en sabia. Su verde era como el que describo »Aquí« al momento de hablar del bosque "con distintas tonalidades verdosas".

Deduje para mí mismo: "este niño fue sacrificado: alguien como yo, pero hace tiempo atrás, cavó esta misma fosa para enterrar a su asesinado".

Pero, ¿qué cultura sacrifica a bebés, los momifica y los vuelve verdes y los baña con esa sustancia babosa como la sabia de un árbol?

Sólo fueron 5 segundos los que le dediqué a aquel canino muerto y seguí cavando.

Cuando llegué a la esquina siguiente otro hueco se dio a lucir, pero ahora, como habitantes suyos, unos tótem desordenados se presentaron.

Click »Aquí« para ver la imagen completa (puse un fragmento porque es demasiado grande el PNG) y click en la imagen para verla en tamaño real.



Eran de aproximadamente 20 o 25 centímetros de largo, igualmente verdosos como si vómito vegetal vistieran; al quitar con una pala la tierra que los cubría, los moví y rodaron trastabillando unos cuántos centímetros.

No creo ser muy explícito y es por ello que recrearé el escenario de la fosa que estaba cavando.

Aparentemente los tótem y aquel ser vivo habían sido enterrados tiempo atrás; mas, al parecer, sólo fueron escondidos por una montaña de tierra, y en la punta de la pila de arena estaban los cerca de 30 centímetros de capa de tierra en los que estábamos parados, de modo que al hacer más profundo yo al hueco, llegó un momento en que ya no había tierra, sino que se descubrió aquél túnel o recámara subterránea en la que estaba la pila de arena. Así, cuando mi pala dominó la capa de suelo, accidentalmente movió los tótem y éstos que sobre lo alto del bulto de tierra estaban, trastabillaron desordenadamente balanceándose un trecho y mostrándose ante mis ojos y mi asombro, como quien tira unos dados.

Tanto aquél bebé cachorro chihuahueño (lo que quiera que fuera) y aquellos tótem estaban bañados de rarezas verdes y la materia viscosa, ¿qué significaba?

No recuerdo lo que había pasado con mi víctima, pero sí lo deslumbrados que mi padre y yo estábamos, y es que mi hermana no prestaba mucha atención.

Hasta donde recuerdo, juramos no decir a nadie sobre esto hasta saber algo más, un misterioso juramento a la mitad de una noche lóbrega, en la que las miradas de tres protagonistas se cruzaban entre sí, llenas de incertidumbre.

Incoherentemente enterramos el cadáver, comprometiéndonos si alguien abría la fosa.

Devolvimos la tierra que saqué y mi padre corrió por una alfombra grande y ancha para cubrir el relieve irregular que había dejado la pala.

Así lo enmantelamos y pusimos también una mesa, para disimular aún más.

No quisimos permanecer más tiempo por el temor a que alguien llegara e hiciera preguntas. Hicimos una mesa pretenciosamente acomodada sobre la alfombra, salimos de aquella casita de barro, bajamos de las escaleras y nos dispersamos pensando en lo sucedido.

Aunque caminantes alrededor de la casa, en cada uno de nosotros reinaban la Incertidumbre y la Duda.




Después de redactar el sueño, quedé algo conmocionado y dediqué un par de horas a dibujar tótem. Aunque deseché algunos por malhechos, dejé unos en la última hoja de mi libreta.

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[Miérciles 13 de Jiunio del 2007 - 3:19 PM]
No sé por qué no lo había notado antes pero al parecer este es mi segundo cadáver. (Ver Mi Primer Cadáver).