viernes 18 de diciembre de 2009

Aventuras en el ITM ficticio

Hace mucho tiempo que no tenía ningún sueño interesante.

Desde el último post que fue el de Tense hasta la fecha no había soñado nada digno de contarse, solo pedazos de sueño que vienen y van.

Hoy vengo despertando de un sueño muy activo. Pasa que estos últimos días he estado al tope con mi vida, leyendo, escribiendo, estudiando, ejercitándome, y anoche me dormí pensando en muchas cosas, con la actividad cerebral en un punto alto.

El sueño fue largo, de hecho creo que me la viví casi todas las horas del sueño de un lado a otro en mi mente. Obviamente no fue una pesadilla: las circunstancias no lo ameritaban.

Estaba en el Instituto Tecnológico de Minatitlán; me inscribo en enero pero en el sueño ya estaba en un grupo de clases, pero con un buen grupo, a diferencia del que me tocará.

Dado que es muy largo el sueño y no recuerdo todo, solo recalcaré un par de cosas, que fueron de las últimas que soñé pero que trascendieron.

La primera, Rosa había vuelto.

Estábamos tomando la clase, volteé al lugar que estaba al lado de donde yo estaba sentado y la vi junto a mí. Estaba como la recuerdo, y como persona paciente y sobre todo, persona que no se suele descontrolar ante este tipo de hechos, la miré y la escuché, porque empezó a hablar. Y dado que anteriormente yo le había pedido disculpas por mi comportamiento de alguna manera (lo hice en los posts que publiqué en mi otro blog, pero en el sueño lo había hecho oralmente) ella me expresó que se alegraba de volver a verme y le daba mucho gusto que las cosas estuvieran bien.

Yo me sentí reconfortado de alguna forma. Los chicos del grupo no hicieron burla en cuanto nos vieron, porque mi grupo del CETis estuvo enterado de lo que yo sentía por ella en su tiempo. Fue algo así como la aparición de un fantasma, como en las películas o la serie de Almas Perdidas, en donde un espíritu se concilia con una persona, dándole paz y diciéndole que todos los errores del pasado tienen un perdón, y finalmente se van, tal fue la sensación que tuve en el sueño y la que tengo ahora. La diferencia es que Rosa está viva, no fue una aparición sino un sueño, y sé que no fue real. Sin embargo me produjo un momento de paz, aunque fueran seguimientos ficticios; debe ser que expresar lo que yo sentía en mi otro blog fue como dejarle una carta abierta.


Después, estábamos en una camioneta blanca, yo con varias personas de las cuales no conocía a ninguna. No me pregunten cómo o por qué, pero estaba en una parte trasera del ITM leyendo un artículo de internet escrito en la pared, que encima hablaba sobre los tipos de producción de Zoofilia (insisto, de esto no encuentro referencia en la vida real, quizá en el sueño lo proyecté). En la segunda "técnica" de la lista había varios hombres subidos en una camioneta, en la parte de atrás donde está la batea (si es que así se llama a la caja donde van cosas), y una mujer. Todos estaban empujándola a base de literales vergazos de un lado a otro.

Como pasa siempre en los sueños, o al menos en los míos, me encontraba yo entre ese grupo de personas, pero ya no eramos puros hombres con una mujer, sino un grupo mixto que parecía ser una familia y estábamos empujando a base de braceo a la niñita menor y al perrito.

En eso vienen un tigre y un coyote a depredarnos por afuera de la camioneta pero por más que acercan sus hocicos no encuentran la forma de mordernos porque nos juntábamos hacia el centro de la batea. Alguien comentó:

-¡Vaya, estas camionetas sí que están diseñadas para la seguridad de la familia!

Un par de segundos después el tigre y el coyote ya nos alcanzaban a mordidas en lo que nos dábamos cuenta lo falso que era la última afirmación dicha. Se bajaron todos de la camioneta y yo aproveché para acostarme en la batea, así le era más difícil acercarse.

Pese a que el tigre no sabía cómo operar para conseguir a su presa cuando esta estaba en una batea de camioneta, y contra todas mis expectativas, dio un salto y logró prensarme con su garra (¿se dice "prensarme"? el Firefox lo detecta como error), me dio en mi mano derecha, en la parte contraria a la palma. La agarré con mi otra mano para quitármela pero en eso cayó la segunda garra. Empezamos un forcejeo y luego todo negro.

Desperté tirado en otra parte del Tec, arriba de unas escaleras para entrar a un edificio, como 12 escalones que me ubicaban a metro y medio o dos metros del nivel del sueño del Tec. Estaba desnudo pero no me daba vergüenza que la gente me viera, así que me incorporé, sentí adrenalina en mi cuerpo y me emocioné; vi unas cortadas en mi mano derecha tan grandes y pequeñas como las que pudo haber ocasionado una zarpa.

-¿Es verdad la historia que me contaron?

Fue lo que le pregunté a un chavo que había por allí, sentado bajo las escaleras y en la proximidad de otro edificio. Su hermanito menor me dijo emocionado que sí, pero el mayor me dijo que no tanto como lo decían, y mientras me contaba yo recordaba, visualizaba y vivía:

Después de tener las dos garras del tigre sobre mi mano, usé la izquierda y las agarré juntas; como el tigre estaba dando el salto definitivo, las comencé a mover cuando éste estaba en el aire, e hicieron un efecto de palanca que llevó al tigre lasta el otro lado de la batea de la camioneta, afuera, y yo me fui con él porque no me pude desprensar.

Haciendo movimientos de palanca para zafármelo, dimos varias vueltas centrífugas en las que nos fuimos maltratando a golpes, pero mucho más el tigre que yo porque yo era el que había planeado el apalancamiento por acordarme de cosas que había estudiado de física, y eventualmente el tigre terminó corriendo golpeado mientras yo caía impactándome contrae el suelo, cayendo inconsciente en el lugar en el que me había despertado.

Sentía adrenalina por haber vencido a ese tigre. Poco después de eso ocurrieron unas cosas cortas e incipientes hasta que desperté.

Entre las otras cositas que soñé en ese mismo ITM raro, está un cuarto pintándose y dos bisexuales al otro para que se divierta el que quiera; entré pero me producían algo de asco porque sabía que eran putas, así que no estaban ahí por placer, además ya habían sido usadas antes, y a mí me provoca repulsión la idea de que no se hayan aseado antes de venir, porque se sentía.